Arrancamos con otro proyecto, la cosa es no parar y las oportunidades hay que aprovecharlas, como la oportunidad de la Cagiva Elefant 900, que sin buscarla, un día apareció y no pudimos dejarla pasar.
En los últimos días, antes de que comenzáramos con todo ésto, la reductora se hacía de saber, iba dejando un hilito de valvulina por allí por donde circulaba o charco donde aparcaba, acompañado al final de un silbido, gritando un aquí estoy! EHH OHH Repararme!.